jueves, 24 de julio de 2014

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El Amor de Dios no es otra cosa que la uniformidad de nuestra voluntad con la voluntad de Dios, de tal manera que nosotros, si queremos lo que Él quiere, tenemos el Amor de Dios (P. José Frassinetti)
Virgen del Carmen PDF Imprimir E-mail
Escrito por Maria del Pilar Barahona   
Jueves, 10 de Julio de 2014 23:05

 

Santa María en el Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como 'jardín'. Existen hoy en activo órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana.

En España y Costa Rica es patrona del mar, también es patrona de la Armada Española. Es considerada Reina y Patrona de Chile, de sus Fuerzas Armadas y de los Carabineros; es patrona de la Policía Nacional de los colombianos, los transportadores en Colombia; en el Perú es “Patrona del Criollismo” y "Alcaldesa de la Ciudad de Lima"; en Bolivia es la patrona de la Nación y de sus Fuerzas Armadas; y en Venezuela es la patrona del Ejército. Además, fue la patrona del Ejército de los Andes que, liderado por el general José de San Martín, gestó la independencia de Argentina y Chile.

Esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, celebrando su onomástica el día de la fiesta de esta Virgen, el 16 de julio.

 

Orígenes del culto

La veneración cristiana se remonta a los ermitaños devotos del lugar que, después de las cruzadas, formaron en Europa la Congregación de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo (los carmelitas). El Monte Carmelo, actual Israel, ha sido un sitio de devoción religiosa desde la antigüedad. En la Biblia Hebrea se le menciona con el nombre de Hakkarmel (lugar del jardín), en el libro del profeta Isaías como un lugar de gran belleza y aparece también en relación al profeta Elías. No aparece, sin embargo, en el Nuevo Testamento.

Según la tradición carmelita, el 16 de julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se le habría aparecido a San Simón Stock, superior general de la Orden, a quien le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. La veneración recibió reconocimiento papal en 1587. Según esa tradición devota, la Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, creencia que ha sido respaldada por los Pontífices. La iconografía principal de la Virgen la muestra portando dicho escapulario.

La devoción mariana hacia la Virgen del Carmen se extendió a muchos países de Europa y América, destacando entre ellos España, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Perú y Venezuela.

 

 
Corpus Christi PDF Imprimir E-mail
Escrito por Maria del Pilar Barahona   
Miércoles, 18 de Junio de 2014 00:07

 «Mi carne es verdadera comida, y mi Sangre verdadera bebida; el que come mi Carne, y bebe mi Sangre, en Mí mora, y Yo en él.» (Jn 6, 56-57)

Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Presencia permanente y substancial más allá de la celebración de la Misa y que es digna de ser adorada en la exposición solemne y en las procesiones con el Santísimo Sacramento que entonces comenzaron a celebrarse y que han llegado a ser verdaderos monumentos de la piedad católica. Ocurre, como en la solemnidad de la Trinidad, que lo que se celebra todos los días tiene una ocasión exclusiva para profundizar en lo que se hace con otros motivos. Este es el día de la eucaristía en sí misma, ocasión para creer y adorar, pero también para conocer mejor la riqueza de este misterio a partir de las oraciones y de los textos bíblicos asignados en los tres ciclos de las lecturas. El Espíritu Santo después del dogma de la Trinidad nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar con la Iglesia al Sacramento por excelencia, que, sintetizando la vida toda del Salvador, tributa a Dios gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos extraordinarios de la Redención. Si Jesucristo en la cruz nos salvó, al instituir la Eucaristía la víspera de su muerte, quiso en ella dejarnos un vivo recuerdo de la Pasión. El altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la misa anuncia la muerte del Señor. Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, ofrece a su Padre, en unión con sus sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz. La Hostia santa se convierte en «trigo que nutre nuestras almas». Como Cristo al ser hecho Hijo de recibió la vida eterna del Padre, los cristianos participan de Su eterna vida uniéndose a Jesús en el Sacramento, que es el símbolo más sublime, real y concreto de la unidad con la Víctima del Calvario. Esta posesión anticipada de la vida divina acá en la tierra por medio de la Eucaristía, es prenda y comienzo de aquella otra de que plenamente disfrutaremos en el Cielo, porque «el Pan mismo de los ángeles, que ahora comemos bajo los sagrados velos, lo conmemoraremos después en el Cielo ya sin velos» (Concilio de Trento). Veamos en la Santa Misa el centro de todo culto de la Iglesia a la Eucaristía, y en la Comunión el medio establecido por Jesús mismo, para que con mayor plenitud participemos de ese divino Sacrificio; y así, nuestra devoción al Cuerpo y Sangre del Salvador nos alcanzará los frutos perennes de su Redención.

 
Oración por la PAZ PDF Imprimir E-mail
Escrito por Maria del Pilar Barahona   
Jueves, 05 de Junio de 2014 00:05

Acudirán Simón Peres y Mahmud Abbas

El encuentro de oración por la Paz entre Israel y Palestina tendrá lugar el 8 de junio en el Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha informado hoy que el encuentro de oración por la paz, al que el Santo Padre invitó al presidente de Israel, Simón Peres, y al de Palestina, Mahmud Abbas, tendrá lugar por la tarde del domingo 8 de junio en el Vaticano. Ambas partes han aceptado esa fecha.

30/05/14 2:34 PM | Imprimir | Enviar

 

(InfoCatólica) El presidente del Estado de Israel, Simón Peres, aseguró el pasado lunes ante el papa Francisco que sería un «honor» rezar juntos por la paz, en respuesta al ofrecimiento realizado el domingo anterior por el Pontífice para que, junto con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, recen los tres juntos por la paz en el Vaticano. «Ya sea en nuestra casa o en la suya», apuntó.

En su discurso en la ceremonia de bienvenida en Tel Aviv, Israel, el Papa se había dirigido a Simón Peres expresándole esta invitación:

«Deseo hacerle una invitación a usted señor presidente y al señor presidente de Palestina Mahmoud Amas para rezar por la paz. Ofrezco mi casa en el Vaticano para acoger este encuentro de oración. Tantas personas construyen la paz con gestos pequeños. Muchos sufren y soportan pacientemente tantos intentos de construirla, y todos, especialmente aquellos que se han puesto al servicio de sus propios pueblos, tenemos el deber de hacernos instrumentos y constructores de paz, ante todo, a través de la oración. Construir la paz es difícil, pero vivir sin paz es un tormento. Todos los hombres y mujeres de esta tierra, en el mundo entero, nos piden que llevemos delante de Dios su ardiente aspiración por la paz».

 
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Escrito por Maria del Pilar Barahona   
Miércoles, 04 de Junio de 2014 23:54

Uno de los espléndidos dones del Espíritu Santo

Papa Francisco: La piedad no es un superficial «tener lástima de alguien» sino vivir como hijos de Dios y reconocer al prójimo como hermano

Durante la audiencia general del primer miércoles de junio, en una luminosa Plaza de San Pedro y ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países, el Papa Francisco dedicó su catequesis al don de la piedad, don del Espíritu Santo que se refiere a nuestra relación con Dios, al auténtico espíritu religioso de confianza filial, que nos permite rezar y darle culto con amor y sencillez, como un hijo que habla con su padre.

 
Asamblea Misión Territorial PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jorge Dupuy   
Jueves, 15 de Mayo de 2014 02:50

misin reunin

 

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